Entrevista a Adrián Barón – Postulante 2020 para representar a Tucumán en el I.N.T.

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¨ Dejamos de jugar para volvernos más productivos y tal vez el abandono total del jugar sea la mecanización total del cuerpo y de la conciencia¨

Entrevista de Hendidura Teatral a Adrián Barón
Adrián Barón

Hace unas semanas atrás hemos tenido la suerte de entrevistar a Guillermina Gómez Miró quien se postulaba y luego fue seleccionado para ser la nueva Representante del INT por la provincia de Sal Luis y en esta oportunidad hemos llegado con Hendidura Teatral a la provincia de Tucumán para poder entrevistar a otro de los postulantes; Adrián Barón.

Observamos a lo largo de la entrevista un lenguaje claro y contundente, gracias a sus palabras vemos una idea concreta la situación actual teatral en Tucumán; a su vez, una mirada futura acerca de dicha actividad.

Entrevista a Adrián Barón

Hendidura Teatral (HT): Actor, dramaturgo, director, pedagogo teatral, gestor cultural y mucho más; es decir, una larga formación; pero; ¿Cuál fue tu primero contacto con el teatro de Adrián Barón?

Adrían Barón (AB): Me parece que mi primer contacto fue en radio teatro, tal vez los últimos momentos de este género. Vivía en el campo con mis abuelos, en una zona sin luz eléctrica y a 4 km del pueblo, se escuchaba radio, mi abuelo siempre las transmisiones de los partidos de Boca con Tipito o Luis Rey y mi abuela la novela en LV 12 o LV 7, en alguna de esas dos radios, era muy pequeño y no recuerdo ese dato. Esas voces de personajes y escenas de la siesta me produjeron cierta fascinación temprana y creo que la radio fue una de mis primeras fascinaciones (lo sigue siendo porque soy muy radio escucha). Otra fascinación de infancia fue el circo al que me llevaban cuando se podía o al que me colaba con un amigo.

Como muchas familias rurales de la provincia, nos vimos obligados a movernos hacia los márgenes de la ciudad para buscar una vida mejor: la ciudad y la escuela siempre atraen con sus promesas de futuro mejor. Y la verdad, ambas panaceas me costaron un poco, sobre todo la escuela secundaria, había ahí, muchos sinsentidos, muchas violencias ejercidas con naturalidad y con criterio de autoridad. No supe lidiar con ello en ese momento y todo lo que no encontraba en la escuela comencé a descubrirlo fuera de ella, con todas mis inquietudes, mis curiosidades y con un fuerte deseo de saber: descubrí el teatro y descubrí la militancia política. En el 94 hice el primer taller de teatro, mi primera experiencia teatral juntaba arte y política, fue en el marco de una manifestación mundial frente a las embajadas y consulados franceses en protesta por las pruebas nucleares en el mar que hacía en ese momento el gobierno de aquel país. Desde el inicio pensaba en el teatro en la calle, estaba convencido que quería hacer ese teatro aunque nunca había visto una obra de teatro callejero.

En la Sedería descubrí otro teatro, otro modo de hacer y vivir el teatro, un teatro más experimental. Mi paso por ahí fue relativamente corto pero más que intenso, creo que ese entrenamiento que nos dio Tere guardia, ese modo de construir la experiencia teatral, me definió las bases sobre lo que fui construyendo otras cosas.

En los 90 las políticas neoliberales del gobierno menemista pegaban muy fuerte en los sectores populares y por eso la militancia se hacía en los barrios más jodidos, esos primeros años se empezaron a cruzar las actividades barriales y el teatro. Hemos desarrollo procesos de trabajo comunitario muy ricos, algunos de ellos se sostuvieron y con el tiempo fueron creciendo y ganando complejidad, me parecía que esas propias construcciones comenzaban a superarme y en ese momento sentí la necesidad de una formación sistemática que me abra nuevas perspectivas para afrontar estos espacios, luego de darle muchas vueltas al asunto entendí que de alguna manera todas esas experiencias en las que venía participando, eran experiencia educativas y desde esa mirada elegí estudiar pedagogía en la facultad, fui buscando educación popular y encontré otras cosas, sin dudas me enriquecieron pero tuve que hacer un trabajo personal para ir conectando la formación teórica con mis intereses iniciales.

HT: Que nos podes decir acerca de un lugar llamado ¨piletón¨…

AB: ¡Uff! se pueden decir muchas cosas, vamos a sintetizar. Para mí, el Piletón es una de las más ricas e interesantes expresiones del movimiento tucumano de teatro popular, digo una porque hay muchas y en verdad casi todas están conectadas y se retroalimentan, por algo hablamos de “movimiento” aunque siempre se nombre al movimiento con ese tono de lamento inorgánico, todas las experiencias están conectadas.

La experiencia del Piletón tuvo lugar en el año 2002. Esta experiencia se inscribe en un contexto de enormes movilizaciones en todos los planos a nivel país, en el que se ponía fin a un ciclo que abarcó toda la década de 1990. En aquella década de dominio neoliberal, el discurso hegemónico se orientó a la mercantilización de todos los ámbitos, incluyendo un fuerte proceso de privatización de lo público y la re significación de las experiencias comunitarias en experiencias de consumo. En la narrativa del poder concentrado de la época, lo estatal era lo obsoleto y la superación modernizante venia de la mano del mercado, la organización privada era el modelo de funcionamiento a seguir y todo lo valioso para las sociedades y los individuos asumía un costo económico, las experiencias sociales se redujeron a experiencias de consumo, se enrejaron plazas y los lugares de esparcimiento comenzaron a ser lugares pagos. En Argentina ese proceso estalló con los sucesos de diciembre de 2001, podemos decir que en ese marco 2001, se inscribe la experiencia de “El Pileton”, un ex natatorio municipal, ubicado en el Parque Avellaneda y devenido en baño a cielo abierto por abandono estatal, luego rescatado y transformado en espacio cultural y de encuentro comunitario por un colectivo de grupos de teatro popular. De vieja construcción abandonada, pasó a ser un lugar que convocaba unas 500 personas por fin de semana, gente de diferentes barriadas que asistía a los espectáculos a la gorra y participaba de distintas maneras en el sostenimiento del proyecto, incluyendo debates abiertos para la toma de decisiones con toda la impronta asamblearia de aquellos años.

En el año 2002 la provincia se encontraba en una situación de crisis integral, como lo estaba todo el país pero además el municipio de la capital tucumana atravesaba una situación de acefalia, ya que, había renunciado el Intendente Raúl Topa, del partido Fuerza Republicana que fundó el genocida Domingo Bussi. El primer espectáculo se ensayó bajo la mirada de empleados de obras públicas municipales, en paro por meses de deudas salariales, estos obreros decidieron sumarse a preparar el espacio para el estreno, facilitando conexión eléctrica para iluminación entre otras necesidades. En diciembre de 2002 se estrenó la obra “En este y otros tiempos”, con textos de Galeano y Benedetti, la función se presentó como una acción conmemorativa de los sucesos de diciembre del año anterior. Con esa obra inició una incontable cantidad de funciones y hechos artísticos, con el tiempo ese lugar se convirtió en un verdadero centro cultural, en un espacio de encuentro comunitario, cada fin de semana un gran número de personas participaban de espectáculos teatrales, de circo, de danzas, música y de instalaciones artísticas.

Desde el inicio de las actividades se presentó un proyecto a la municipalidad de San Miguel de Tucumán, pidiendo mejoras en la infraestructura del lugar, para mayor comodidad del público y la habilitación del sótano (ex vestuarios del natatorio), para poner ahí en funcionamiento una biblioteca popular, ya que se contaban con 1000 libros para tal fin, donados por la Fundación Waira Killa y por otros donantes. También comenzaron a realizarse talleres artísticos gratuitos a los que asistían personas de diferentes barriadas y niños y niñas en situación de calle. Los espectáculos eran a la gorra, de lo que se recaudaba una parte era para los grupos que habían hecho las funciones y un porcentaje para la inversión en el propio proyecto, todas las decisiones se resolvían en asamblea y en varias ocasiones el público que asistía regularmente participó en la toma de decisiones. Se armaba una programación mensual, el espacio comenzó a ser incluido en la programación de encuentros y festivales como el Tinku, el Festival Víctor García, la fiesta provincial del teatro. También pasaban compañeros y compañeras de otras provincias y presentaban ahí sus trabajos. El grupo original gestionó el espacio por unos años, después se fueron desarmando algunos grupos, hubo renovaciones y diferentes etapas en el espacio. Lo cierto es que aquella vieja pileta abandonada hoy es un espacio público para la vivencia y el acontecer artístico.

HT: ¿Qué importancia consideras que tiene lo lúdico o el juego en el movimiento popular teatral?

AB: En el discurso Yanqui siempre me llamó la atención el concepto de “daños colaterales”, cuando ellos bombardean países en nombre de la libertad, la democracia y esas cosas que les son muy ajenas, matan incontable cantidad de civiles, destruyen hospitales, escuelas y todo lo que forma parte de una ciudad; todo eso que se destruye y se mata, son daños colaterales. Es decir, una suerte de costo no deseado pero ineludible ante los fines tan trascendentes que motivan el bombardeo. Todo aquel paquete inhumano del neoliberalismo de los 90, que se aplicó en nombre de la modernización, el desarrollo y otras ficciones, fue para nosotros, el pueblo, una suerte de bombardeo que arrasó con muchas conquistas históricas y con muchas construcciones populares materiales y simbólicas. Y aquel país arrasado también se explicaba con lógica de “efectos colaterales”. Uno de los efectos más letales de las políticas neoliberales se produjo sobre las infancias: desnutrición, pobreza extrema, empeoramiento de todos los indicadores. Con ese panorama, en los 90 y en los 2.000 trabajé mucho en proyectos comunitarios orientados a las infancias, eran proyectos donde se hacían abordajes integrales y multidisciplinarios, a mí me tocaba trabajar el juego. El juego considerado un espacio fundamental para el crecimiento y desarrollo de la niñez, el juego como un derecho de los pueblos. Hay muchos enfoques teóricos sobre el juego y todos coinciden en lo fundamental que resulta el juego para todo niño y niña, el juego para hacer existir el tiempo de la niñez, para que se pueda habitar el espacio de la infancia.

El teatro es lúdico en sí mismo, a través de la práctica comunitaria fui encontrando en el teatro, enormes recursos para generar situaciones de juego, de juego en sí mismo para generar la vivencia del juego. Y también tiene profunda importancia el carácter lúdico del hecho teatral, ese espacio de fantasía y libertad que nos podemos permitir a partir de la creación y la vivencia escénica. En comunidades atravesadas por la inmediatez de la necesidad concreta que no se resuelve, en las existencias que acontecen en escenarios acuciantes, la fantasía es acto de libertad, y es un recurso que permite elaborar, significar y re significar la realidad, mirar lo habitual con otros ojos, encontrarle otras caras a la vida, imaginar realidades otras, habitarlas en la fantasía para pensar y sentir la posibilidad de lo otro por crear. Y si bien el jugar es de fundamental importancia en las niñeces, el juego no es solo cosas de chiques, es una cuestión humana. Dejamos de jugar para volvernos más productivos y tal vez el abandono total del jugar sea la mecanización total del cuerpo y de la conciencia.

HT: ¿Cómo es la movida de teatro popular en la provincia?

AB: Si tenemos que periodizar al teatro popular tucumano podemos recurrir a diferentes momentos, por ejemplo las experiencias de teatro militante en los talleres ferroviarios en los 70, el teatro de post dictadura en los 80 o mucho más atrás con las giras del radio teatro, entre otras referencias que podemos tomar. Pero desde mi inscripción generacional puedo decir que en los 90 el teatro popular fue muy fuerte en la provincia, sobre todo fue un gran semillero, surgió el Tinku (encuentro nacional de teatro popular), se fueron conformando colectivos con mucho empuje, con mucha fuerza creativa. Se formaron varios grupos de teatro popular y circo callejero, se abrieron muchos espacios de trabajo barrial, se empezaron a generar movidas en plazas, se armó un circuito teatral en barrios y localidades del interior. Con la sanción de la Ley Nacional del Teatro vino el apoyo estatal específico porque las dos primeras gestiones en esta provincia (Oscar Nemeth y Tere Guardia) apostaron mucho al desarrollo del teatro popular. Nos queda para la próxima profundizar un poco cuales son las búsquedas, las apuestas y los aportes del teatro popular.

Entrevista de Hendidura Teatral a Adrián Barón
Adrián Barón “El teatro es lúdico en sí mismo”

HT: Muchas provincias se han negado a declarar la emergencia cultural, sabemos que en Tucumán también se ha solicitado desde los diferentes hacedores artísticos ¿Cuál es la situación actual?

AB: En Tucumán también se viene reclamando a la legislatura provincial una ley de emergencia cultural. Un frente de artistas elaboró un proyecto que ya fue presentado y que todavía no fue tratado. Básicamente en ese proyecto se solicita que el Estado otorgue a los y las artistas, imposibilitados de trabajar en pandemia, un subsidio equivalente al 50% de un salario mínimo. Y que a los espacios culturales se les haga una cobertura de alquiler. Todo eso se solventaría con el 0,05% de lo recaudado por la provincia en loterías y juego de azar.

HT: ¿Cómo surge la decisión a ser postulante Provincial del INT por Tucumán?

AB: La verdad no era algo que había pensado. Es cierto que desde hace un tiempo no venía haciendo teatro porque estaba más abocado al campo educativo, a la educación popular y la educación artística. Pero desde el año pasado venia charlando y teniendo reuniones para encarar algunos proyectos teatrales, este año empezaron a tomar forma y cuando los estábamos por comenzar se vino la pandemia y todo lo que ya sabemos.

Estuve participando en algunas movidas que se hicieron desde la comunidad teatral, me encontré con compañeros y compañeras y ahí empezaron a proponerme que me presente, al principio solo eran un par de compañeras y yo lo tomaba con cierta gracia. Después empezaron a contactarse conmigo varios teatristas, me sorprendió un poco y lo empecé a charlar con más atención, lo pensé bastante y me decidí.

HT: Si fueras elegido como representante del INT por la provincia de Tucumán ¿Qué tema sería de la partida a tratar?

AB: Desde el momento en que me propusieron que me presente, a esos compañeros y compañeras les dije que solo tenía sentido hacerlo si se asumía en términos colectivos. Si bien la representación se asume en forma personal, la gestión de la política del INT requiere ser asumida en términos colectivos, requiere la implicancia reflexiva y deliberativa de un colectivo lo suficientemente representativo de la gran diversidad teatral que presenta la provincia y creo que justamente eso está en el espíritu de la ley 24.800. Cuando todo esto empezó, allá por el 98, la asamblea teatral era muy concurrida y dinámica en su funcionamiento, tenía un lugar muy importante en las definiciones, no pienso en una vuelta al pasado desde una mirada idealizada de lo que fue, por el contrario, van surgiendo nuevos modos de participación, pienso que la comunidad teatral puede asumir de distintos modos el carácter público del INT, recordemos que para Habermas el espacio público es el espacio de la deliberación, es eso y es también espacio para la praxis colectiva.

En este momento se trasformaron todos los escenarios en el mundo y no sabemos cómo sigue, apenas lo imaginamos futurando lo que ya conocemos. Me parece que hay que hacer un diagnóstico rápido y profundo para conocer el estado de situación del teatro en Tucumán y desde ahí tomar decisiones y hacer proyecciones a corto y mediano plazo. En el discurso pedagógico se suele decir que gestionar es hacer que las cosas sucedan, el tema es definir con claridad qué necesitamos y qué queremos que suceda, eso no se puede hacer en base a creencias, supuestos o especulaciones, se requiere un dispositivo metodológico para hacer un diagnóstico participativo que nos permita situar la mirada, producir datos concretos y conocer verdaderamente el suelo que pisamos y sobre el que queremos construir algo. Y esto de hacer que la cosas sucedan también implica aprender a lidiar con los tiempos administrativos de todo organismo estatal, encontrar modos de agilizar esos tiempos es una prioridad, aunque parezca algo menor, no lo es porque a veces los desfasajes exagerados en los tiempos de resolución de las cosas generan una gran distancia entre el plano de la gestión y el plano del hacer teatral, en este caso entre el INT y la comunidad teatral, gestionar seria achicar esa distancia, buscando las mejores estrategias de mediación entre ambos planos y producir una dinámica de ida y vuelta y de retroalimentación permanente entre ambos espacios.

HT: ¿Existe una mirada federal en la propia provincia en cuanto al teatro?

AB: Me parece que en Tucumán y en las provincias en general, reproducimos la mirada de la metrópolis, consumimos medios de comunicación porteños y asimilamos esas miradas para mirar nuestro propio territorio. Por ejemplo, no dejaba de sorprenderme quienes en esta provincia se quejaban porque teníamos “la cuarentena más larga del mundo” y Tucumán no estaba en cuarentena, salías y las calles estaban llenas de gente, el micro centro atestado, el transito imposible como siempre, pero esas personas parecían habitar el espacio de las pantallas porteñas más que el territorio en el que residen. Y me parece que eso es solo una muestra de una matriz y un proceso mucho más complejo. Hay que discutir los circuitos de producción y distribución de bienes simbólicos.

Desde la capital tucumana (y me atrevo a decir desde las capitales de todas las provincias) miramos a las otras ciudades “del interior” como se mira a las provincias desde CABA, con una mirada subestimadora, con cierto aire o creencia de superioridad. Y por supuesto el desarrollo histórico de la provincia expresa esa mirada centralista que concentra todo en la capital, eso es algo a revisar en toda política pública tanto de la provincia como del país.

Adrián Barón
PH: Fernanda Córdoba

HT: ¿Qué te has quedado con ganas de decir y no te hemos preguntado?

AB: Más que por ausencia de pregunta, por miedo al exceso o por no dispersarme. Hay mucho para dialogar sobre el teatro popular, es un concepto que estamos dando por entendido pero hay mucho para decir sobre eso, algunos venimos escribiendo un poco sobre el tema y tal vez tengamos alguna oportunidad para charlarlo con más detenimiento.

También me pasa esto de abrir paraguas por precaución de los antagonismos tontos o los falsos dilemas, elegir una posición en el teatro no conlleva negar todo el otro teatro que no se eligió hacer. No hay un teatro mejor y otro peor, uno varadero y otro falso, claro que todos elegimos lo que queremos practicar y como publico tenemos unas inclinaciones pero cuanto más diverso, más rico. ¡Viva el teatro!¡el teatro todo!


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2 Replies to “Entrevista a Adrián Barón – Postulante 2020 para representar a Tucumán en el I.N.T.”

  1. Que interesante conocer tanta historia del movimiento.del pileton. La Soderia. Les compañeres Tere Guardia y el bicho Nemeth. La claridad de la ponencia. Esperemos que el teatro popular pueda llevar otra representacion al Int.

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